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La lofepramina se utiliza para tratar la depresión, que es una condición de salud mental caracterizada por una tristeza persistente y pérdida de interés en las actividades. Ayuda a mejorar el estado de ánimo, los niveles de energía y el interés en las actividades diarias.
La lofepramina funciona aumentando los niveles de ciertos químicos en el cerebro, como la norepinefrina y la serotonina, que son neurotransmisores que ayudan a mejorar el estado de ánimo y aliviar los síntomas de la depresión.
La dosis inicial habitual de lofepramina para adultos es de 70 mg dos veces al día. Se toma por vía oral, lo que significa por boca, generalmente con alimentos para reducir el malestar estomacal. La dosis máxima recomendada es de 210 mg por día.
Los efectos secundarios comunes de la lofepramina incluyen sequedad de boca, mareos y estreñimiento, que son reacciones no deseadas al medicamento. Estos efectos suelen ser leves y ocurren en un pequeño porcentaje de usuarios.
La lofepramina puede aumentar el riesgo de problemas cardíacos, especialmente en personas con condiciones cardíacas preexistentes. No debe ser utilizada por individuos con una alergia conocida a ella o a sus ingredientes, o aquellos con problemas cardíacos severos.