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La dihidrocodeína se utiliza para aliviar el dolor moderado a severo, que puede provenir de cirugías, lesiones o condiciones crónicas como la artritis. También puede usarse para tratar la tos en algunos casos. Este medicamento ayuda a manejar el dolor para que puedas sentirte más cómodo y realizar actividades diarias.
La dihidrocodeína funciona al unirse a los receptores opioides, que son partes del cerebro y la médula espinal. Esta acción cambia la percepción del dolor en el cerebro, haciéndolo sentir menos intenso. Piénsalo como bajar el volumen de un altavoz; las señales de dolor aún están ahí, pero son más silenciosas.
La dosis inicial habitual para adultos es de 30 mg cada 4 a 6 horas según sea necesario para el dolor. Se toma por vía oral, lo que significa que se traga. La dosis máxima recomendada es típicamente de 240 mg por día. Siempre sigue las instrucciones de tu médico y nunca excedas la cantidad prescrita.
Los efectos secundarios comunes de la dihidrocodeína incluyen náuseas, que es sentir malestar estomacal, estreñimiento, que es dificultad para evacuar, y somnolencia, que es sentir sueño. Estos efectos pueden variar en severidad pero generalmente son leves a moderados. Si persisten, habla con tu médico.
La dihidrocodeína puede causar depresión respiratoria, que es cuando la respiración se vuelve demasiado lenta o superficial, especialmente en dosis altas. Puede crear hábito, llevando a la dependencia o adicción. No es seguro para personas con problemas respiratorios severos o alergias a los opioides. Siempre tómalo según lo prescrito y discute tus preocupaciones con tu médico.