Metformin y Saxagliptin se utilizan juntos para manejar la diabetes tipo 2. Ayudan a mejorar el control del azúcar en sangre en adultos. Esta combinación no se recomienda para la diabetes tipo 1 o cetoacidosis diabética.
Metformin actúa reduciendo la producción de glucosa en el hígado y mejorando la sensibilidad a la insulina, lo que significa que ayuda a su cuerpo a usar la insulina de manera más efectiva. Saxagliptin aumenta la liberación de insulina al inhibir una enzima llamada DPP4, lo que extiende la acción de hormonas llamadas incretinas. Juntos, ayudan a reducir los niveles de glucosa en sangre tanto en ayunas como después de las comidas.
La dosis diaria habitual para adultos de Metformin en combinación con Saxagliptin es típicamente de 500 mg a 2000 mg y Saxagliptin generalmente se dosifica a 5 mg una vez al día. Deben tomarse una vez al día con la cena.
Los efectos secundarios comunes de Metformin incluyen problemas gastrointestinales como diarrea, náuseas y vómitos. Saxagliptin puede causar infecciones del tracto respiratorio superior, infecciones del tracto urinario y dolores de cabeza. Ambos medicamentos pueden causar hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en sangre) cuando se usan con insulina o medicamentos que liberan insulina.
Las advertencias clave para Metformin incluyen el riesgo de acidosis láctica, especialmente en pacientes con enfermedad renal o hepática o uso excesivo de alcohol. Saxagliptin conlleva un riesgo de pancreatitis. Ambos medicamentos no se recomiendan para pacientes con insuficiencia renal severa, diabetes tipo 1 o cetoacidosis diabética.
Esta información se apoya en IA y está respaldada por investigación, y se ofrece únicamente con fines educativos. No sustituye el consejo de un profesional médico cualificado que conozca tu salud. Consulta siempre a un médico o farmacéutico antes de empezar, dejar o cambiar cualquier medicamento.
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