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El ketoconazol se utiliza para tratar infecciones fúngicas, que son enfermedades causadas por hongos. Es efectivo contra condiciones como el pie de atleta, que es una infección fúngica de la piel en los pies, la tiña, que es una infección fúngica de la piel o el cuero cabelludo, y ciertas infecciones por levaduras, que son causadas por un crecimiento excesivo de levaduras.
El ketoconazol actúa interfiriendo con las membranas celulares de los hongos, que son las estructuras que protegen las células fúngicas. Detiene a los hongos de producir ergosterol, que es una sustancia esencial para su crecimiento. Sin ergosterol, las membranas celulares se dañan y los hongos mueren, ayudando a eliminar la infección.
La dosis inicial habitual de ketoconazol para adultos es de 200 mg una vez al día. Si es necesario, la dosis puede aumentarse a 400 mg diarios. El ketoconazol debe tomarse con alimentos para mejorar la absorción, lo que significa qué tan bien el cuerpo absorbe el medicamento. Generalmente se toma por vía oral en forma de tableta.
Los efectos secundarios comunes del ketoconazol incluyen náuseas, que es sentir malestar estomacal, dolor de cabeza, que es dolor en la cabeza, y dolor abdominal, que es malestar en el área del estómago. Estos efectos suelen ser leves y pueden desaparecer por sí solos. Si persisten, es importante hablar con su médico.
El ketoconazol puede causar daño hepático grave, que es daño al hígado que puede ser potencialmente mortal. Los síntomas incluyen náuseas, fatiga, ictericia, que es el amarillamiento de la piel o los ojos, y orina oscura. No se recomienda para personas con enfermedad hepática o aquellas que están embarazadas o amamantando. Siempre siga las instrucciones de su médico.