Focal Segmental Glomerulosclerosis, Rheumatoid Arthritis, Systemic Lupus Erythematosus, Psoriasis, Myasthenia Gravis
La ciclosporina se utiliza para prevenir el rechazo de órganos en pacientes trasplantados, que es cuando el cuerpo ataca un nuevo órgano. También trata condiciones autoinmunes como la artritis reumatoide, que es la inflamación de las articulaciones, y la psoriasis, que es una condición de la piel que causa parches rojos y escamosos.
La ciclosporina actúa suprimiendo el sistema inmunológico, que es la defensa del cuerpo contra las enfermedades. Reduce la actividad de las células T, que son glóbulos blancos involucrados en las respuestas inmunitarias, para prevenir el rechazo de órganos y reducir la inflamación en enfermedades autoinmunes.
La ciclosporina generalmente se toma por vía oral, lo que significa por boca, en forma de cápsula. Se toma típicamente dos veces al día, por la mañana y por la noche. La dosis varía según la condición, y los pacientes trasplantados a menudo reciben de 5 a 10 mg por kilogramo de peso corporal por día.
Los efectos secundarios comunes de la ciclosporina incluyen presión arterial alta, que es un aumento de la presión en los vasos sanguíneos, y problemas renales, que afectan a los órganos que filtran los desechos de la sangre. Estos ocurren en un número significativo de usuarios y requieren monitoreo.
La ciclosporina puede aumentar el riesgo de infecciones y ciertos cánceres debido a la supresión inmunológica, que es la reducción de la actividad inmunitaria. Está contraindicada en la presión arterial alta no controlada y ciertos problemas renales. Se necesitan análisis de sangre regulares para monitorear la función renal y los niveles de ciclosporina.